martes, 15 de noviembre de 2011

Continua nuestra historia


El día 11, iniciamos el Capítulo con la celebración solemne de la Eucaristía al Espíritu Santo para pedirle su luz y su fuerza en estas jornadas de reflexión, oración, discernimiento y trabajo. Nos acompañaron, la comunidad, las chicas y feligreses que participan todos los días en la Misa. Después del desayuno, iniciamos nuestro retiro, dirigido por el P. Diego Martínez, S.J., que vino expresamente de Monterrey para apoyarnos. Ya desde la oración inicial, nos invitó a confiar, porque el Señor está con nosotros y su Palabra es un mensaje de tranquilidad y de certeza, que nos invita a contagiar vida, sin angustia de qué estructuras vamos a construir o qué vamos a hacer para construirlas. Y, en este ambiente de crear espacios de confianza, nos iluminó el tema de la primera charla con el texto de Mt., 3 sobre la persona de Jesús bautizado en el Jordán. La idea que nos quería transmitir era, la de vivir la experiencia de dejarnos ser. Nos invitó a hacer una lectura entre líneas de esta escena, porque ahí está la clave de lo que será luego la predicación de Jesús. Cuando se ha vaciado de sí mismo, escucha la voz de aquello inefable que le dicen: “Tú eres mi hijo amado, en Ti me complazco”. De aquí brota todo, de saberse recibido por el Padre. Funda en Él, la pasión por la fraternidad. Luego nos habló brevemente sobre las bienaventuranzas, como invitaciones que nos hace Jesús, y se detuvo en la primera: “Felices los que eligen ser pobres”, y recalcaba que solo el pobre se siente necesitado del “OTRO” y de los “otros”, y desde esta pobreza, seremos capaces de agradecer, sorprendernos, compartir y acoger. Repetidas veces nos dijo que al Reino solo se puede acceder en pobreza. Por la tarde centró su reflexión sobre el Reino de Dios y los signos que lo anuncian. Estos signos que provocaron en los apóstoles sus “noches oscuras”, porque no estaban en sintonía con Jesús, son también para nosotras, una llamada de atención para que tomemos distancia de nuestros temores y tendencias que no siempre son transparentes y verdaderas. Nos confrontó con el camino de Jesús que, es de abajamiento y a tomarlo en cuenta en nuestro trabajo de evangelización. Terminamos el día con el rezo de Vísperas y la acción de gracias a Dios por tanto bien recibido.

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